#12 - Elige bien tus batallas, porque no son gratis
Cada vez que insistes en algo, gastas parte de tu "crédito"
Siempre he sido de decir lo que pienso. Si hay algo con lo que no estoy de acuerdo, suelo comentarlo para llegar a la mejor solución posible.
Pero esto es un arma de doble filo, y tardé en darme cuenta. Estoy seguro de que mucha gente me veía (y todavía me ve xD) como un pesado.
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Todos tenemos un cierto “crédito político”. Es la confianza que tienes dentro de un grupo para influir en decisiones. Algo que no se ve, pero se siente.
Cada vez que inicias una batalla por cambiar una decisión, gastas parte de ese crédito. Si te quejas demasiado, serás visto como esa persona que siempre protesta por todo, y será más fácil que te ignoren.
Sé que conoces a alguien así, que siempre va en contra del consenso. Y estoy seguro de que te cuesta escucharlo, a pesar de que a veces tenga razón.
Y también conoces el caso contrario. Alguien que pelea lo justo, en situaciones importantes, y suele ser escuchado.
En muchas ocasiones tu opinión es valorada más por la percepción que tienen otros de ti que por la propia opinión. Es duro y un poco ilógico. Pero la psicología humana es así.
Por eso hay que elegir bien las batallas que quieres tomar.
El diseño que se ha propuesto para una funcionalidad crítica tiene problemas? Coméntalo.
El equipo está tardando mucho en revisar las PRs? Háblalo con ellos.
Se ha tomado una decisión que funciona, pero no es tu preferida? Probablemente deberías aceptar que tienes gustos diferentes y dejarlo pasar.
Hay otras formas de influir en la opinión del grupo sin entrar al choque. Por ejemplo, soltar una idea al aire y que se discuta en grupo, sin querer forzar nada. No solo importa el qué, también el cómo.
Tu crédito político también puede aumentar. Si ayudas a otros, tomas decisiones acertadas o lideras proyectos complicados, hará que ganes confianza dentro de la organización. Y, por lo tanto, tendrás más margen para pelear tus batallas.
Somos seres sociales. A pesar de estar en un sector muy técnico, sigue importando mucho cómo te ven otras personas.
Tener razón no sirve de nada si nadie te escucha.
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