#4 – Lo urgente vs lo importante: cómo aprendí a priorizar mejor
Por qué hacer más cosas no significa avanzar más y lo que aprendí después de varios años equivocándome.
Como desarrolladores, estamos todo el día siendo bombardeados con emails, mensajes y tareas que surgen “para ayer”. Al mismo tiempo, tenemos que hacer hueco para completar las tareas de nuestros proyectos a largo plazo.
Esto es un desafío constante, sobre todo para los más juniors. Si no proteges tu tiempo, puedes caer fácilmente en la trampa de estar todo el día ocupado haciendo cosas, pero llegar al final del día con la sensación de no haber hecho nada.
Y lo peor de todo es que muchas veces esa sensación es real. Completamos decenas de tareas pero posponemos justo las que nos darían más valor a largo plazo. Y gran parte de ese problema viene de no diferenciar entre lo urgente y lo importante.
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Mi mayor error como junior: ser el “yes man”
Cuando era junior decía a todo que sí. Era el primero en contestar dudas de mis compañeros y el primero en ayudar cuando alguien tenía problemas. En cuanto a lo que me pedían mis superiores, ya te lo puedes imaginar. Lo hacía aún con más énfasis si cabe, para responder a sus peticiones lo antes y lo mejor posible.
Hacía eso porque pensaba que era lo que había que hacer para estar bien visto dentro del equipo y de la empresa. Y, en parte, me ayudó a que mis compañeros siempre me vieran como un gran jugador de equipo y como alguien resolutivo.
El problema viene cuando te das cuenta de que el tiempo no es infinito. Llegaba el final del día y muchas veces no había logrado avanzar en mis tareas. Y eso lo tenía que suplir con horas extras, sacrificando calidad o justificando retrasos en las entregas. Y ninguna de esas opciones es aceptable a largo plazo.
Con las peticiones de mis superiores era aún peor. Ayudar a un compañero podía esperar, pero decir “no” hacia arriba me parecía imposible. Acataba todo lo que me pedían, sin pararme a pensar si era realmente importante.
El coste de vivir en lo urgente
Una de esas tareas urgentes que normalmente me pedían mis superiores era realizar ciertas queries a mano para un cliente importante.
La parte de analíticas de la plataforma no cubría todo lo que necesitaban, y cuando lo hacía, a veces rompía con volúmenes grandes de datos porque los algoritmos eran horribles (muchos joins en código con bucles for anidados, un cristo xD).
Yo lo hacía sin pensarlo demasiado. Era nuestro cliente más importante y además no llevaba mucho tiempo, “sólo” me ocupaba un par de horas.
En unas semanas, ese “par de horas” fue aumentando, porque otros clientes chocaban con el mismo problema. Llegamos a un punto en el que teníamos a todo el equipo haciendo queries manuales por descuidar la plataforma.
Si en lugar de priorizar esas peticiones urgentes, hubiéramos invertido tiempo en mejorar la parte de analíticas desde el principio, nada de eso habría pasado.
Por cada minuto que atiendes cosas “urgentes”, estás quitando tiempo de las tareas realmente importantes. Y el mayor problema no es que tu tiempo personal sufra. Es que si todos hacen lo mismo, el producto deja de avanzar a largo plazo. La deuda se acumula y cada nueva “urgencia” se vuelve más cara que la anterior.
Por eso debes bloquear la mayor parte del día para dedicar tiempo a esas tareas. Cosas como:
Trabajar en las funcionalidades críticas del roadmap.
Refactorizaciones que acaban con deuda técnica que está ralentizando al equipo.
Bugs que sabes que van a causar un aumento de tickets de soporte.
En definitiva. Todo lo que sepas que te va a morder a medio y largo plazo si no lo haces cuanto antes.
Cuándo lo urgente es correcto
Dicho todo esto, el error contrario también existe: usar “lo importante” como excusa para ignorar problemas que sí requieren atención inmediata.
Hay situaciones en las que lo urgente es lo más importante. Caídas en producción, bugs que bloquean completamente a clientes y que requieren de intervención manual, o incidentes de seguridad, no pueden esperar a que haya un hueco en el roadmap.
En esos casos, parar todo lo demás no es una mala decisión. No hacerlo, puede causar un daño irreparable a largo plazo, como la pérdida de confianza de nuestros usuarios o clientes que dejen de trabajar con nosotros.
Quiero que quede claro que el problema no es atender lo urgente, sino convertir cualquier petición en una emergencia. Y eso pasa mucho más de lo que creemos.
Cómo intento priorizar hoy
En mis primeros años, vivir en urgencias constantes me hizo buscar formas de gestionar mejor mi tiempo y aprender a decir “no” cuando hacía falta.
Leyendo y probando distintas cosas, descubrí herramientas que me ayudaron, entre ellas la matriz de Eisenhower. Seguramente ya la conoces, y no voy a entrar en la teoría. A mí me sirve mucho como punto de partida para pensar si una tarea merece realmente mi atención.
De todas formas, no la sigo al pie de la letra. De lo contrario, despriorizaría mucho ayudar a otros compañeros, cosa que a mí me encanta y me parece importante para construir relaciones fuertes y una buena dinámica de equipo.
Intento siempre encontrar un equilibrio. Ayudo, pero sin entrar en laberintos sin salida que se coman el día entero, y pensando si hay algo realmente crítico que atender primero.
Además de servirme para relativizar las urgencias, donde más me ayuda la matriz es en eliminar las tareas que están en el cuadrante azul. O, al menos, darme cuenta de que estoy perdiendo tiempo con ellas y no estoy siendo realmente productivo xD.
¿Te has visto alguna vez en situaciones así? Me encantaría leer cómo lo gestionas tú en los comentarios!



Pero cuando se es junior, de verdad se pueden negar esas peticiones urgentes que hacen los superiores?
Crees que si hubieras propuesto una refactorizacion lo hubieran visto mejor que apoyar con los query?
Es algo que sin dudas pasa mucho, el reto está en saber clasificar y separar bien lo urgente de lo importante, requiere experiencia y visión, y establecer mal las prioridades puede convertirse en una pesadilla.